Muchas organizaciones invierten grandes recursos en comunicar sus marcas hacia el exterior, pero no tantas destinan los mismos esfuerzos hacia el interior (hacia tu gente). Cuando comunicamos nuesta marca hablamos de lo que somos, por eso es fundamental que seamos lo que decimos ser.
Hasta tal punto es esencial, que en diib tenemos un mantra:
Así de sencillo, y así de crítico al mismo tiempo.
Vivir nuestra marca implica creer en ella antes que nadie, apasionarnos por lo que somos, por lo que hacemos y por lo que queremos llegar a ser como organización.
En realidad esto de las marcas tiene mucho que ver con la pasión por lo que hacemos, la motivación y la satisfacción de las personas.
Necesitamos implantar una cultura corporativa que se ocupe de proyectar nuestra marca (también) hacia el interior, que conecte nuestra marca con el activo más importante de cualquier organización; las personas. Nuestra cultura corporativa es la dimensión interna de nuestra marca, y base fundamental de todos los valores y principios que compartimos como organización; nuestra forma de entender el negocio, nuestra manera de hacer las cosas, nuestros estilos y comportamientos...
Pero implantar una cultura corporativa requiere una planificación que nos permita definir, instaurar, compartir y mantener nuestros valores y principios con TODAS las personas de nuestra organización.
Nuestra cultura corporativa no puede ser algo que afecte sólo a unos pocos. Se trata de que TODA la organización comparta unos valores y una visión del negocio, proporcionando un sentido y un propósito a lo que hacemos, para poder evolucionar hacia una organización más motivada, cohesionada, comprometida, productiva y feliz.
Nuestra marca ya no será nunca más una cuestión de marketing únicamente. Nuestra marca somos TODOS.

❝Ayudamos a tu empresa a hacer compatibles las aspiraciones y expectativas de tu gente con la visión del negocio. Personas en desarrollo y crecimiento que comparten una cultura común que les permita alcanzar un estado de satisfacción, compromiso y eficacia que nos convierta en una organización más feliz y productiva.❞
Nuestra marca es una herramienta competitiva de primer orden y la mayoría de las empresas dedican importantes recursos para comunicar y posicionar su marca, pero... ¿Empleamos los mismos esfuerzos en implantar nuestra marca internamente como lo hacemos para comunicarla externamente?
Cuando ponemos a las personas en el centro de nuestra marca y dedicamos nuestros esfuerzos a identificar y compartir internamente nuestros valores a través de una sólida cultura corporativa, estamos generando compromiso con nuestra visión y dando sentido a lo que hacemos como organización.
Las marcas deben ser mucho más que meras estrategias comerciales para convertirse en auténticas culturas transformadoras de las organizaciones. Una verdadera cultura de marca puede suponer un eje de transformación que defina nuestro camino hacia un modelo organizativo más eficiente, productivo y feliz.